En
un segundo nivel se incorpora el trabajo de aproximación
al texto dramático. La originalidad de la propuesta
de este segundo nivel para adolescentes es justamente
la utilización y la elección de dichos textos.
Se
trabaja con un material de escenas que ellos sienten
como propias. Dichas escenas fueron escritas por la
escritora Patricia Zangaro como escenas de ejercicio,
quiere decir que se produce un doble juego, por un lado,
el paso de aprendizaje ya mencionado: el alumno incorpora
en su conducta escénica el uso del texto de autor y
a la vez, sin darse cuenta de ello, se introduce en
un plano de representación especular de su propia realidad.
No
por ello dejan de representar personajes que dicen y
ejecutan hechos de ficción.
También
cuento con material de escenas construidas por mis propios
alumnos ya egresados, a los cuales les debo su trabajo
y propuesta previa corrección de la autora Patricia
Zangaro.
Por
último, está el tercer nivel o residencia, cuando el
alumno ya es capaz de dominar las cuestiones técnicas
de la actuación. Allí se propone la indagación de un
lenguaje expresivo propio.. etapa en la que se incorpora
la presencia de un autor que a lo largo de todo el año
va escribiendo un texto que surge de la realidad expresiva
de cada grupo. Esta experiencia culmina con el montaje
de un espectáculo, proceso en el cual el alumno se conecta
con la realidad de la producción global teatral en términos
de contacto con la escenografía, su realización, la
música, vestuario, etc.
La
característica fundamental de este tercer nivel, entonces,
es justamente su propuesta: la culminación del ciclo
de aprendizaje se produce con la investigación de todo
un año para la concreción de un espectáculo, la experiencia
de su montaje, la tarea grupal, la incorporación de
nuevas funciones: escenógrafo, músico, sonidista, iluminador.
Se
busca en este nivel la comprensión vivencial, que por
lógica también involucra capacidades intelectuales y
afectivas del alumno y de un grupo de trabajo todo puesto
al servicio del hecho teatral.
Se
van transitando las diferentes etapas de todo proceso
de creación: las búsquedas, los hallazgos, los altibajos,
los fracasos, las renuncias, la disciplina, el compromiso
del que tanto se habla en las clases de primer y segundo
nivel, en el tercero se tornan necesarios para que dicho
curso exista. Sólo la consolidación grupal, la pertenencia,
el sostén de lo grupal lo tornan posible.
-Háblenos
de las experiencias grupales que se concretaron en clases
llevadas a escena.
-Hasta
ahora se han realizado en este marco de trabajo tres
obras: en 1995, Ojos acechantes; 1996, Hic et Nune;
1997, Fogata y luna.
Las
dos primeras fueron textos absolutamente inéditos escritos
con las características ya mencionadas. Ambos, luego
de su estreno de fin de ciclo lectivo, se constituyeron
en cooperativas teatrales. Los alumnos pasan a ser actores,
se apropian de los espectáculos y los muestran en diferentes
salas.
En
1996, Ojos acechantes participó y llegó a ser finalista
del concurso Cuando el arte ataca, organizado por la
Municipalidad en el teatro Regio. Luego se mantuvo por
dos meses ofreciendo funciones semanales en la sala
de la Etba.
El
segundo espectáculo, Hic et Nune, culminó en su muestra
de fin de año (1996). En 1997 se mostró por tres meses
en la sala de la escuela. Y en 1998 se está ofreciendo
en el teatro Del Otro Lado. Fogata y luna es una versión
libre de Cómo Gustéis, de William Shakespeare, adaptada
a ese grupo de alumnos que transitó el tercer nivelen
1997.
-¿Cómo
funciona en la práctica él cambio del papel de docente
a director teatral?
-Durante
los tres primeros años de la experiencia el pasaje de
docente a director se facilitó con la incorporación
en el equipo docente de un tercer integrante, Eduardo
Meneguelli, quien se hizo cargo de la puesta en escena
final una vez indagado un lenguaje y escrito el texto
a parar de los alumnos.
En
la presente experiencia, el equipo básico integrado
por docente y autor se hacen cargo plenamente de ese
pasaje respetando la lógica temporal del proceso: primera
etapa de indagación y búsqueda, segunda etapa de cristalización
de un mundo en un texto y tercer etapa de montaje.
En
el inicio del proceso, el autor asiste a las clases,
observa, anota, se empapa -por decirlo de alguna manera-
del mundo que ofrece cada grupo, con el objeto de lograr
un conocimiento próximo a los chicos.
En
una segunda etapa, el autor devuelve con escenas de
ejercicio y construye textos y personajes casi tallados
en el cuerpo y en el alma de cada chico.
Simultáneamente
a la búsqueda individual, se va constituyendo una estética
propiciada por cada grupo, de la cual surge el texto
final del espectáculo y su montaje. Recién entonces
es cuando se produce el desdoblamiento de docente a
director. Y es el momento de la marcación de movimientos
escénicos, de decisiones formales y estéticas. El último
gran paso, la confrontación con la recepción.
‘HIC
ET NUNC’
Autores:
Trabajo de investigación de la Residencia de Adolescentes
de la Escuela de Teatro de Raúl Serrano. Teatro: Del
Otro Lado, Lambaré 866. Dirección de actores: Helena
Nesis. Dramaturgia: Patricia Zangaro. Puesta en escena:
Eduardo Meneghelli. Actores: Nicolás Mateo, Silvina
Ricci, Carolina Siri, Paula Gula, María Carranza, Marina
Fondeville, Natalia Morel, Verónica Argenzio.
Un
paisaje de guerra sin tiempo ni lugar. Estos adolescentes
pusieron su batalla interna, su crisis propia y con
el afuera en esta metáfora teatral, donde cada bombardeo
nos transporta de una situación a otra con la tenacidad
de la desesperanza.
La
tevé nos muestra un sinfín de programas. donde la problemática
de los jóvenes se transita desde una superficialidad
y, una actuación tan hueca que hiela al espectador.
En contrapartida. lo que encontramos en este trabajo
de experimentación es un real compromiso con cada uno
de los conflictos que se desarrollan en escena. Un espacio
despojado, que cobra su verdadera dimensión a partir
de los actores que nos lo devuelven pleno de detalles
vívidos.
Como
una botella en el mar, llega este SOS donde un grupo
de actores jóvenes se dejan atravesar por el dolor de
un mundo adulto y la melancolía de la infancia perdida,
sin el menor atisbo del gesto impostado.
Para
verla y hermanar generaciones en este desgarro adolescente,
mas allá de la cultura ligth que se impone.
Mónica
Sallán Mur