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Entrevista a Helena Nesis, maestra de actores adolescentes. En el marco de la Escuela de Teatro de Buenos Aires que dirige Raúl Serrano funciona una rigurosa propuesta para adolescentes. La obra Hic et Nune, actualmente en cartel, es un hermoso fruto de dicha experiencia.

La indagación de un lenguaje propio

VICENTE ZITO LEMA

¿Cuál es la historia del Taller de Adolescentes y cómo sintetizaría la propuesta que le dio origen? -La Escuela de Teatro de Buenos Aires (Etba) que dirige Raúl Serrano tiene unos veinticinco años de tradición en la enseñanza teatral. El área de adolescentes fue creada hace ocho años. Ese tiempo sirvió para la experimentación. Es la zona menos recorrida y con más interrogantes en la pedagogía teatral; aunque, ya a esta altura, con algunas respuestas. El proceso de enseñanza-aprendizaje es de una duración de tres años, ya que cuenta con un primer y segundo nivel básicos, donde el joven incorpora los primeros y rudimentarios elementos de la metodología de actuación: mediante actividades lúdicas y el dominio de la improvisación de situaciones dramáticas. respetando la propia cosmovisión e idiosincrasia. El trabajo se plantea con personajes que no distan en edad y características psicológicas de los estudiantes. No se parte tampoco de temáticas específicas ni ideológicas del joven sino que se brega por la incorporación sistemática de los elementos de la estructura dramática (conflicto, acción, entorno, sujeto y texto). Por tanto, su implicación ideológica, emotiva y temática será consecuencia y no causa del trabajo con la estructura.

En un segundo nivel se incorpora el trabajo de aproximación al texto dramático. La originalidad de la propuesta de este segundo nivel para adolescentes es justamente la utilización y la elección de dichos textos.

Se trabaja con un material de escenas que ellos sienten como propias. Dichas escenas fueron escritas por la escritora Patricia Zangaro como escenas de ejercicio, quiere decir que se produce un doble juego, por un lado, el paso de aprendizaje ya mencionado: el alumno incorpora en su conducta escénica el uso del texto de autor y a la vez, sin darse cuenta de ello, se introduce en un plano de representación especular de su propia realidad.

No por ello dejan de representar personajes que dicen y ejecutan hechos de ficción.

También cuento con material de escenas construidas por mis propios alumnos ya egresados, a los cuales les debo su trabajo y propuesta previa corrección de la autora Patricia Zangaro.

Por último, está el tercer nivel o residencia, cuando el alumno ya es capaz de dominar las cuestiones técnicas de la actuación. Allí se propone la indagación de un lenguaje expresivo propio.. etapa en la que se incorpora la presencia de un autor que a lo largo de todo el año va escribiendo un texto que surge de la realidad expresiva de cada grupo. Esta experiencia culmina con el montaje de un espectáculo, proceso en el cual el alumno se conecta con la realidad de la producción global teatral en términos de contacto con la escenografía, su realización, la música, vestuario, etc.

La característica fundamental de este tercer nivel, entonces, es justamente su propuesta: la culminación del ciclo de aprendizaje se produce con la investigación de todo un año para la concreción de un espectáculo, la experiencia de su montaje, la tarea grupal, la incorporación de nuevas funciones: escenógrafo, músico, sonidista, iluminador.

Se busca en este nivel la comprensión vivencial, que por lógica también involucra capacidades intelectuales y afectivas del alumno y de un grupo de trabajo todo puesto al servicio del hecho teatral.

Se van transitando las diferentes etapas de todo proceso de creación: las búsquedas, los hallazgos, los altibajos, los fracasos, las renuncias, la disciplina, el compromiso del que tanto se habla en las clases de primer y segundo nivel, en el tercero se tornan necesarios para que dicho curso exista. Sólo la consolidación grupal, la pertenencia, el sostén de lo grupal lo tornan posible.

-Háblenos de las experiencias grupales que se concretaron en clases llevadas a escena.

-Hasta ahora se han realizado en este marco de trabajo tres obras: en 1995, Ojos acechantes; 1996, Hic et Nune; 1997, Fogata y luna.

Las dos primeras fueron textos absolutamente inéditos escritos con las características ya mencionadas. Ambos, luego de su estreno de fin de ciclo lectivo, se constituyeron en cooperativas teatrales. Los alumnos pasan a ser actores, se apropian de los espectáculos y los muestran en diferentes salas.

En 1996, Ojos acechantes participó y llegó a ser finalista del concurso Cuando el arte ataca, organizado por la Municipalidad en el teatro Regio. Luego se mantuvo por dos meses ofreciendo funciones semanales en la sala de la Etba.

El segundo espectáculo, Hic et Nune, culminó en su muestra de fin de año (1996). En 1997 se mostró por tres meses en la sala de la escuela. Y en 1998 se está ofreciendo en el teatro Del Otro Lado. Fogata y luna es una versión libre de Cómo Gustéis, de William Shakespeare, adaptada a ese grupo de alumnos que transitó el tercer nivelen 1997.

-¿Cómo funciona en la práctica él cambio del papel de docente a director teatral?

-Durante los tres primeros años de la experiencia el pasaje de docente a director se facilitó con la incorporación en el equipo docente de un tercer integrante, Eduardo Meneguelli, quien se hizo cargo de la puesta en escena final una vez indagado un lenguaje y escrito el texto a parar de los alumnos.

En la presente experiencia, el equipo básico integrado por docente y autor se hacen cargo plenamente de ese pasaje respetando la lógica temporal del proceso: primera etapa de indagación y búsqueda, segunda etapa de cristalización de un mundo en un texto y tercer etapa de montaje.

En el inicio del proceso, el autor asiste a las clases, observa, anota, se empapa -por decirlo de alguna manera- del mundo que ofrece cada grupo, con el objeto de lograr un conocimiento próximo a los chicos.

En una segunda etapa, el autor devuelve con escenas de ejercicio y construye textos y personajes casi tallados en el cuerpo y en el alma de cada chico.

Simultáneamente a la búsqueda individual, se va constituyendo una estética propiciada por cada grupo, de la cual surge el texto final del espectáculo y su montaje. Recién entonces es cuando se produce el desdoblamiento de docente a director. Y es el momento de la marcación de movimientos escénicos, de decisiones formales y estéticas. El último gran paso, la confrontación con la recepción.

‘HIC ET NUNC’

Autores: Trabajo de investigación de la Residencia de Adolescentes de la Escuela de Teatro de Raúl Serrano. Teatro: Del Otro Lado, Lambaré 866. Dirección de actores: Helena Nesis. Dramaturgia: Patricia Zangaro. Puesta en escena: Eduardo Meneghelli. Actores: Nicolás Mateo, Silvina Ricci, Carolina Siri, Paula Gula, María Carranza, Marina Fondeville, Natalia Morel, Verónica Argenzio.

Un paisaje de guerra sin tiempo ni lugar. Estos adolescentes pusieron su batalla interna, su crisis propia y con el afuera en esta metáfora teatral, donde cada bombardeo nos transporta de una situación a otra con la tenacidad de la desesperanza.

La tevé nos muestra un sinfín de programas. donde la problemática de los jóvenes se transita desde una superficialidad y, una actuación tan hueca que hiela al espectador. En contrapartida. lo que encontramos en este trabajo de experimentación es un real compromiso con cada uno de los conflictos que se desarrollan en escena. Un espacio despojado, que cobra su verdadera dimensión a partir de los actores que nos lo devuelven pleno de detalles vívidos.

Como una botella en el mar, llega este SOS donde un grupo de actores jóvenes se dejan atravesar por el dolor de un mundo adulto y la melancolía de la infancia perdida, sin el menor atisbo del gesto impostado.

Para verla y hermanar generaciones en este desgarro adolescente, mas allá de la cultura ligth que se impone.

Mónica Sallán Mur

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