Edición
del Miércoles, 07 de Septiembre de 2005
PATRICIA
ZANGARO, PARTICIPANTE DE LA FERIA DEL LIBRO TEATRAL
“La
sociedad aniquila a los jóvenes”
La
dramaturga presentó su libro Teatro para jóvenes,
donde se da cuenta de dos proyectos de investigación
con jóvenes, en la feria que finaliza hoy en el Teatro
Nacional Cervantes.
Zangaro
ha trabajado sobre Anton Chéjov, Shakespeare y
varios clásicos argentinos.
Escribir para jóvenes practicando el ida y vuelta
en escena es una de las tareas de la premiada Patricia
Zangaro, autora de Hoy debuta la finada, Pascua
rea, Auto de fe entre bambalinas, entre otras obras,
dramaturga de A propósito de la duda, espectáculo
pionero de los ciclos de Teatro por la Identidad,
impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo, y piezas
experimentales como Las razones del bosque, sobre
la figura y los textos del ruso Anton Chéjov. Recreadora
de clásicos argentinos (Don Chicho, de Alberto Novión)
y universales (Las visiones de Simone Machard, de
Bertolt Brecht; Shylock. El mercader de Venecia
y La tempestad, las dos de William Shakespeare),
es mimada por las editoriales especializadas en
arte escénico, locales y extranjeras. Aguarda sin
demasiada ansiedad –según dice– el estreno
de una pieza inspirada en el bíblico El libro de
Job y se alegra de la reposición de Tiempo de aguas,
en la Universidad de Morón. Esta pieza, publicada
en 2002, fue montada tiempo atrás por la compañía
El Yunque, de Paraná. Sus obras han sido traducidas
al inglés, francés y portugués. Entre las de mayor
difusión se hallan Por un reino y A propósito de
la duda, que figura en el Index on Censorship, de
Londres (2001).
Su Teatro para jóvenes (Inteatro), presentado en
la Feria del Libro Teatral que se viene realizando
en el Teatro Cervantes (Libertad 815) y finaliza
hoy, revela un aspecto esencial de su tarea. Integran
ese libro Hic et nunc (aquí y ahora) y Fogata y
luna, donde los procedimientos de investigación
no difieren de los utilizados con intérpretes de
trayectoria. “La diferencia se halla solamente
en el marco pedagógico, que en el caso de estas
dos obras es la escuela para adolescentes de Raúl
Serrano, que dirige Helena Nesis”, apunta
en diálogo con Página/12. Con esa salvedad, Zangaro
se permite comparar esas propuestas con otros montajes
para adultos, como Las razones del bosque, en 2002,
en el Teatro Payró. Aquella elaboración sobre Chéjov
fue dirigida por Diego Kogan. Con este director
e iluminador, prepara actualmente un nuevo trabajo
de “escritura escénica”. Se trata de
Una comedia bareback sobre el sida. “El término
proviene de las prácticas sexuales”, aclara.
“Significa sin montura, sin preservativo.
Una actitud a contracorriente de las campañas oficialistas
que ponen el acento sobre la necesidad del uso del
preservativo. Diego toma ese término a la manera
de un desafío estético: sin montura en la vida y
el arte. En carne viva.”
–¿Como actitud ante los miedos?
–Y ante los mitos y las “verdades oficializadas”
de los discursos.
–¿Cuál es su lugar en este tipo de escritura
escénica?
–Como autora, me integro al grupo de actores
y al director, y escribo a partir del lenguaje que
se genera en escena. Lo interesante en estos trabajos
es que se va perdiendo “ajenidad”. Colaboran
todos, y si bien se experimenta, en el transcurso
de los ensayos cada uno de los que participan se
aproximan al montaje.
–¿Dónde reside la diferencia entre un teatro
pensado para adolescentes y otro para adultos?
–Las singularidades parten del mundo de cada
actor y actriz. Las respuestas que recibo de los
más jóvenes son fundamentales. En Hit et nunc, el
grupo (siete chicas y un varón que rondaban los
18 años) se interesó muchísimo por el tema de la
colimba. La obra se estrenó en 1996, cuando todavía
estaban muy presentes los fantasmas del servicio
militar y las imágenes de “los niños de la
guerra”, los jóvenes enviados a combatir en
Malvinas. Fogata... fue escrita en 1997. Surgió
de improvisaciones sobre el travestismo, un tema
muy de adolescentes que buscan su identidad (allí
participaron chicos entre 15 y 17 años). Recordé
entonces una obra de Shakespeare, Como gustéis (As
You Like It), elegí una escena central y trabajamos
sobre ella con gran libertad. Fue una tarea premonitoria,
porque después me convocó el director georgiano
Robert Sturua para que me encargara de la versión
de Shylock... Luego hice La Tempestad, dirigida
por el catalán Lluìs Pasqual, y ahora estoy preparando
la de Rey Lear, una puesta de Jorge Lavelli.
–Aunque diferentes, en las dos piezas para
jóvenes aparecen elementos mágicos. ¿Será por un
deseo de modificar situaciones dolorosas?
–Puede ser. Comparada con Hic..., Fogata...
es muy ingenua pero tiene todos los matices de la
pasión amorosa.
–¿Cuáles serían hoy los temas adolescentes?
–No me siento autorizada a nombrarlos, porque
si bien no pasó tanto tiempo de la realización de
estos montajes, desde entonces sucedieron muchas
cosas. Los problemas de los adolescentes son hoy
más complejos. Quizá, la que tiene más contacto
con el presente, y a nivel social, es Hic..., porque
se relaciona con el filicidio. Nuestra sociedad
aniquila a sus jóvenes. La tragedia de Cromañón
lo puso de manifiesto. Fue el forúnculo que reventó.
El filicidio es el costado más dramático y se relaciona
con el desamparo.
–Situación de la que no escapan los adultos...
–Cuando desde distintos sectores de la población
se coincide en que a los funcionarios y políticos
no les importa cumplir las tareas para las que fueron
elegidos, es porque hay conciencia de la irresponsabilidad
de esa gente y el desamparo en que se vive. Lo increíble
es que, a pesar de estos abandonos, golpes y frustraciones,
cuando se recibe un algún apoyo explota la creatividad.
–¿De qué manera accede a los originales de
Shakespeare?
–No trabajo en mis versiones como podría hacerlo
una traductora, sino como dramaturga. Busco, fundamentalmente,
que la versión tenga un lenguaje contemporáneo,
fluido, y sea fiel al original. Cuando uno habla
del verso en Shakespeare se está refiriendo al verso
blanco, que no es solamente métrica, sino también
ritmo: una sílaba débil y otra fuerte, una frase
breve y otra larga. En su versión de Romeo y Julieta,
el poeta Pablo Neruda vertió el ritmo del pentámetro
yámbico al endecasílabo español. Una versión que
admiro pero que no es equivalente. El idioma español
es pura digresión. Entonces trato de que mi versión
sea la “más cercana” a nuestros oídos.
Me gusta investigar en los distintos niveles del
lenguaje, porque no es lo mismo el discurso de un
noble que el de un plebeyo. Eso sí, en Rey Lear
rescato el lenguaje del bufón con sus largos y reveladores
parlamentos en verso rimado.
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